Fin de semana en mi habitación.

Que ya es mucho decir. Pero, sí. Es verdad que he pasado unas cuantas horas en ella. Más de las que suelo pasar allí(aquí) si es que no tengo algo roto, torcido, o en malas condiciones.

De esta necesidad imperiosa que a veces, sobre todo en periodos de crisis, le surgen a uno de su interior, es de donde me salieron las ganas de poner orden, limpiar y desescombrar ante todo.

Ya casi con la faena acabada puedo darme por contento por haber pasado el fin de semana haciendo algo y teniendo una excusa para no hacer lo que tenía que hacer, que era mucho.

Al menos, estos trabajos que se acercan a la arqueología tienen de bueno el desenterrar tesoritos.

Lo más cercanos en el tiempo son estos billetes, que siempre me gusta guardar, de mis viajes.

Rumania.

Polonia.

A ver si lo adivináis sin recurrir a google….

Además de esto, que en realidad no tuve que escabar gran cosa para encontrarlo, me llevé una gran alegría cuando después de muchos años he vuelto a encontrar mi colección de fotos compradas en rastros.

Esta que os pongo es de una colección entera, en la que parece que la pareja tenía un punto muy divertido y hacían una ficción de sí mismos, escribiendo historias en el reverso de las fotografías. Como podéis ver es del 44, así que los tortolitos con mucha probabilidad tienen que estar ya sabéis como.

Aunque la foto me resulta muy entrañable, el texto par mi gusto un pelín machista…

Sección nos vamos a Cuenca de excursiçón, menuda depresión.

Sección que me parto el culo.

Con la sonrisa de los pimpollos estos os quedáis.

Besos.


About this entry